miércoles, 18 de febrero de 2009

mostrar de manera sencilla las verdaddes de la fe

Enseñar las verdades de la fe de manera sencilla y atractiva, exhorta el Papa Benedicto
VATICANO, 18 Feb. 09 (ACI).-En la Audiencia General de hoy celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI exhortó a los intelectuales y a quienes tienen la tarea de enseñar a otros las verdades de la fe, a profundizarlas constantemente y a mostrarlas de manera sencilla y atractiva, evitando "las complicaciones heréticas".
En la catequesis de hoy, que estuvo dedicada a San Beda el Venerable, el Papa explicó que este santo nació alrededor del 672, en la región inglesa de Northumbria. Cuando tenía siete años sus parientes lo confiaron al abad de un cercano monasterio benedictino para su educación. Se le considera, como explicó el Santo Padre, "uno de los más insignes eruditos de la Alta Edad Media".
"Las Sagradas Escrituras son la fuente constante de la reflexión teológica de Beda", que lee "los hechos del Antiguo y Nuevo Testamento" juntos, como "camino hacia Cristo, aunque se expresen en signos e instituciones diversas".
Tras mencionar algunas obras del santo como la "'Chronica Maiora', donde traza una cronología que pasará a ser la base del calendario universal 'ab incarnatione Domine', o la 'Historia eclesiástica de los pueblos anglos', por la que se le reconoce como el padre de la historiografía inglesa", Benedicto XVI precisa que "los rasgos característicos de la Iglesia que Beda ama evidenciar son la catolicidad como fidelidad a la tradición y al mismo tiempo apertura a la historia y como búsqueda de la 'unidad en la diversidad' y 'la apostolicidad y el carácter romano'".
Luego de señalar que este santo inglés "también fue un insigne maestro de teología litúrgica, educando a los fieles a celebrar con alegría los misterios de la fe y a reproducirlos coherentemente en la vida, a la espera de su plena manifestación al regreso de Cristo", el Santo Padre resaltó que "gracias a su manera de hacer teología, entrelazando Biblia, liturgia e historia, Beda tiene un mensaje actual para los diversos estados de vida del cristiano".
Por ello, continuó el Papa, San Beda el Venerable "a los intelectuales les recuerda dos tareas esenciales: escrutar las maravillas de la Palabra de Dios para presentarlas de forma atractiva a los fieles; exponer las verdades dogmáticas evitando las complicaciones heréticas y ateniéndose a la 'sencillez católica' con la actitud de los pequeños y humildes a los que Dios se complace en revelar los misterios del Reino".
Además, Beda también recuerda a los pastores que "deben dar la prioridad a la predicación, no solo mediante el lenguaje verbal o hagiográfico, sino valorizando las imágenes, las procesiones y las peregrinaciones. A las personas consagradas les recomienda prestar atención al apostolado, colaborando con los obispos en actividades pastorales de diverso tipo en favor de las jóvenes comunidades cristianas y haciéndose disponibles a la misión evangelizadora".
El Papa dijo luego que este santo erudito afirma que "Cristo quiere una Iglesia industriosa que excave en otros campos, es decir, dispuesta a insertar el Evangelio en el tejido social y en las instituciones culturales" y "exhorta a los fieles laicos a ser asiduos en la instrucción religiosa, enseñándoles cómo rezar continuamente, ofreciendo todas las acciones como sacrificio espiritual en unión con Cristo".
Beda el Venerable murió en mayo del año 735. "Es un hecho que con sus obras contribuyó eficazmente a la construcción de una Europa cristiana", concluyó el Papa.

martes, 17 de febrero de 2009


PEDAGOGIA DEL AMOR

La pedagogía del amor exige reconocer y aceptar al educando tal cual es y no como nos gustaría que fuera, porque sólo conociendo y aceptando sus valores y sus defectos, sus aptitudes y sus carencias propenderemos a potenciar y desarrollar los primeros y a corregir y a enderezar los segundos.
Si le aceptamos, le enseñamos a aceptarse a sí mismo y le demostramos que no le queremos por sus éxitos, sino por él mismo. La aceptación constituye, pues, el punto de partida del proceso educativo.
Pero no es suficiente. La pedagogía del amor exige al educador que reconozca cada uno de los logros del educando y lo felicite por ello, porque su personalidad es inmadura y necesita continuamente del estímulo, del aliento y de la motivación para seguir adelante. De ahí que las burlas y ridiculizaciones y, más aún, las descalificaciones, aunque sean en tono de broma, incrementen su inseguridad, le produzcan malestar y disminuyan su autoestima.
La pedagogía del amor requiere atención y disponibilidad temporal para escuchar y ayudar al educando a resolver sus problemas y dificultades, por nimios que puedan parecernos, ya que para él son muy importantes.
La pedagogía del amor busca la verdad y la autenticidad y, por ello, sus respuestas son siempre sinceras. Rehúsa la mentira y, bajo ningún pretexto, pide al educando que mienta, porque la mentira enturbia las relaciones y conduce a una pérdida de credibilidad en el educador.
La pedagogía del amor es serena a la hora de tomar decisiones o de establecer compromisos, pero no vacila a la hora de cumplirlos. La pedagogía del amor conoce la psicología del desarrollo y sabe que la adolescencia es la etapa que mayores dificultades entraña en la evolución de la vida del hombre, porque en ella se producen importantes y profundos cambios biológicos, psicológicos y sociales, que pueden originar continuos conflictos y desajustes en la personalidad del educando y que requieren la mirada atenta y serena del educador para comprender la nueva situación, evitar posibles desviaciones, de consecuencias nefastas, y encauzar debidamente la acción educativa hacia su finalidad específica.
La pedagogía del amor es consciente de que la educación tiene como objetivo fundamental el desarrollo integral de la personalidad del educando ,facilitando al educando la interiorización de los valores necesarios para afrontar la vida conforme a su dignidad de persona.
Por ello los educadores deben ofrecer una imagen de equilibrio emocional y, armados de paciencia, comprender la situación y tratar de canalizarla con mucho amor, sin perder los nervios, con dulzura, con amabilidad y sin esperar recompensas, porque el amor ha de tener un sentido oblativo y no buscar gratificaciones ni agradecimientos, ni regatear esfuerzos, ni escatimar tiempo.. (tomado de: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~23002413/palabra/18/la%20pedagogia%20del%20amor.htm


¿ profesores con horas semanales y con un aprox.500 alumnos del nivel secundario podrán aplicar esta pedagogía? ...............
Queridos maestros nuestra labor es ardua , sacrificada , hoy nuestros alumnos no reconocen el esfuerzo que ponemos ,las noches en vela , el descuido de nuestras familia , de nuestra salud (gastritis 38.5, los resfríos frecuentes (37.9%) y el estrés (36.6%), enfermedades mas comunes que padecemos segun la UNESCO) pero aun así les invito a reflexionar sobre la pedagogía del amor y que hagamos un esfuerzo por aplicarlas en nuestras instituciones educativas , demostremos que somos maestros de vocación y no por ocasión, que nuestro país tenga otra imagen nuestra, acabemos con la fama de vagos , ociosos que nos hemos ganado por una minoría ; como ejemplo puedo decir algunos casos: aquellos que trabajando lejos de la ciudad se pone un día libre para cobrar abandonando a sus alumnos ,en vez de esforzarse mas por ellos , de aquellos que estando a cargo de la dirección solo tratan de lucrar con los padres de familia y con sus mismo maestros contratados, basta de profesores que seducen a sus alumnos , de aquellos que cobran coimas, de estos que solo hacen quedar mal a nuestro magisterio peruano, denunciemos estos actos, si somos testigos de ellos no nos unamos a la complicidad , porque en las manos de maestros como ellos algún día podrán estar nuestros hijos o nuestros seres queridos; tengo la certeza sí nos armemos de valor nos sentiremos libres y nuestros alumnos se pondrán de pie para agradecernos.
Te invito hacer tuya es frase de Marcelino Champagnat:"PARA EDUCAR HAY QUE AMAR"
Y seguir los pasos del mejor maestro que ha tenido y tendra la humanidad:CRISTO JESUS
Educación es una palabra que procede del término latino educere, que significa guiar, encauzar, dirigir, orientar. En la antigüedad los encargados de guiar a los niños en su inserción social y aprendizaje eran los pedagogos. Pedagogo es una palabra de origen griego que significa «el que guía los pasos», el que instruye en el caminar y en el sendero de la vida.
El cometido fundamental de la educación es la transmisión de valores, que han de guiar nuestras opciones fundamentales en la vida. Ahora bien, los valores no son fórmulas o contenidos que hayamos de aprender y basta. En este campo no es suficiente la instrucción. Sólo si, convencidos de ello, estos valores llegan a ser nuestros, parte de nosotros; únicamente si les hacemos «carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre», si entran a formar parte de nuestra configuración mental, si pensamos y sentimos con ellos, si experimentamos e interpretamos el mundo a través de ellos, entonces nos estamos educando verdaderamente.
La educación es el arte de guiar la vida por los cauces que harán fructífera nuestra existencia, encauzando nuestras tendencias e impulsos creativamente. Valga un ejemplo: el agua es necesaria para vivir, pero cuando baja descontrolada, en torrente o en volcán, arrasa todo lo que encuentra en su camino.

Los educadores -sean padres, maestros, profesores, trabajadores sociales, catequistas o agentes de pastoral- son los que tienen la responsabilidad de conocer este arte que es el educar, y su compromiso es ayudar a otros con su experiencia y conocimiento, es decir, con el testimonio de su vida. Educar es más que hacer aprender, que mostrar cómo ejercitarse en el manejo de conocimientos; educar es más que entrenar en una disciplina mental. Es enseñar a vivir, a respetar, a convivir, a amar. Los educadores están también implicados en su propia educación junto con los educandos: educar es co-educarse. «En tanto soy un buen maestro, en cuanto sigo siendo un alumno», predicaba San Agustín, obispo de Hipona (Sermón 244, 2). Y esto no es sólo cuestión de inteligencia, sino de opción en la vida. Una persona inteligente que sea egoísta empleará su inteligencia para el egoísmo, y un inteligente generoso lo hará para la generosidad. Es la diferencia entre educar en valores o simplemente instruir o ilustrar la mente con conocimientos y técnicas. Por eso dice Juan Pablo II: «La labor educativa está vinculada estrechamente a la formación de la conciencia, que ayuda al hombre a ser cada vez más hombre» (Evangelium vitae, nº 97
¿Cómo estas educando?